domingo, 30 de marzo de 2008

POSTURA DE AAPRESID FRENTE AL PARO AGROPECUARIO

" Por la paz y seguridad de todos los habitantes. Por un proyecto común"
A los señores Gobernadores e Intendentes de las provinicas de la Nación Argentina: Rechazamos por inconstitucionales las medidas adopatadas por el gobierno nacional, en relación a las retenciones a las exportaciones agropecuarias.
Reprobamos todo sistema tributario que no esté aprobado por el Congreso de la Nación.
Celebramos la manifestación espontánea de los ciudadanos del interior del país, con el apoyo de los centros urbanos. Es una clara demostración de civismo y conciencia democrática.
Declaramos nuestro apoyo a las acciones individuales y colectivas de cada ciudadano que se manifieste, dentro de un marco legal y constitucional, en contra de la actual política de estado hacia el sector agropecuario.
Proponemos apoyar a las cuatro entidades gremiales del sector agropecuario para continuar con este esfuerzo conjunto, hasta lograr la indeclinable vuelta atras de la Resolución 125/08.
Proponemos mantener el díalogo abierto entre todas las organizaciones vinculadas al sector agropecuario, mas alla de la coyuntura que hoy nos une en los reclamos , con el fin de asumir a futuro una actitud proactiva en el trazado de una política agropecuaria que posibilite el desarrollo sustentable como Nación.
Convocamos a todos los representantes de los ciudadanos argentinos, de cada provincia, y a los gobernadores e intendentes del interior del país, a que reprueben estas políticas y promuevan el díalogo entre las partes. Los afectados somos todos los habitantes de cada pueblo o ciudad y los que gobiernan con sus mandatarios, y están llamados a defender sus intereses.
Nos comprometemos a trabajar en un proyecto común de país.

Ingeniero Jorge Romagnoli, Presidente de Aapresid

HABLEMOS DE RENTABILIDAD...

MI CHAVES recibió un comunicado que de manera didactica ejemplifica la afectación que sufren los chacareros y desmitifica con números en la mano la idea de que el campo, mas alla de la suba de retenciones sigue siendo rentable.
"Un matrimonio de productores que vivían en el campo, durante la cena, empezaron a planear lo que harían con el dinero producido por la soja sembrada en sus 100 hectáreas. Con ese dinero pensaban llevar la luz al campo y arreglar los caminos de acceso. Luego de haber trabajado la tierra arduamente durante seis meses, de sol a sol, y de haber sufrido al compás de lo que les deparaba el clima, por fin llega el momento de la cosecha... Como la soja les había rendido bien, esto es, 30 quintales por hectárea, lograron cargar 10 camiones... Entonces vino el maquinista que les cosecho la tan rentable soja y les dijo que les iba a cobrar el 10%, a lo que el matrimonio le respondió que bueno, que se llevara un camión. Luego vino el dueño de la empresa de transporte y les dijo que les iba a cobrar un flete de $85 por tonelada y como eran 300 toneladas, es otro 10%, por lo que el matrimonio le dijo que bueno, que se llevara otro camión... Despues llamaron al acopiador para comercializar la tan rentable soja y el comerciante les dijo que bueno, pero que el estado había dispuesto una retención del 44% sobre la rentable soja, a lo que el matrimonio dijo que bueno, que entregue 4 camiones y medio..."
"Hasta aca van seis camiones y medio..."
"Más tarde vinieron Don Monsanto y Don Cargill que les dijeron que los insumos retirados para su campaña de soja representaban $600 por hectárea y entonces por las 100 hectáreas era un 25% de lo producido, entonces se llevaron dos camiones y medio... Y ya se llevaron 9... El hombre la mira desolado a la mujer y le dice: "Y bueno vieja, al menos nos queda 1 camión de la tan rentable soja..."Pero por último llega el contador y les dice que como ganaron 1, tienen que pagarle al estado el 35% de impuesto a las ganacias, el 1,2% del impuesto al cheque y el 1% de impuesto a los bienes personales...así que me llevo el acoplado y ustedes se quedan con el chasis".
"Esta es la realidad del campo. Estas retenciones son confiscatorias".

©2008 http://www.michaves.com.ar

CONTRADICCIONES

Marcelo Batiz (DYN) 27.03.2008 20:37
Hasta hace tres semanas, Eduardo Buzzi era un dirigente agrario progresista, aliado de la CTA y hasta de Luis D'Elía en el marco de la paritaria social, Alfredo de Angeli uno de los referentes de los ambientalistas en la lucha contra la instalación de Botnia y cualquier manual de historia caracterizaba a la Federación Agraria Argentina como el movimiento de chacareros que se alzó hace casi un siglo en el corazón de la Pampa Gringa contra los abusos de los latifundistas. La obstinación, el oportunismo, la desinformación o una combinación de todos esos elementos transformaron al movimiento agropecuario que encabezan, entre otros, esa entidad y esos dirigentes, en una avanzada oligárquica. Como en una lección de Formación Cívica, la respuesta a la inconsistente acusación oficial provino de un productor entrerriano a la vera de la ruta 14: "Oligarquía es el Gobierno de unos pocos en su propio provecho". En la Casa Rosada todavía están a tiempo para recapacitar sobre esta definición, antes de continuar con una seguidilla de errores que los lleva a incurrir en una contradicción cada dos frases. Una de ellas, tan irónica cuanto superficial, fue la de catalogar al cacerolazo que surgió en todo el país como una iniciativa de los barrios porteños de Recoleta y Belgrano, días después de que la propia presidenta Cristina Kirchner se deshiciera en elogios a las ventajas de vivir en Puerto Madero. La otra, con más sustancia, se refiere a la defensa que la presidenta hiciera de las retenciones como supuesto instrumento de redistribución del ingreso, cuando en realidad no son coparticipables. Las provincias, que se encuentran en una de las peores situaciones históricas en cuanto a participación de los recursos fiscales, son las convidadas de piedra de esta supuesta redistribución. A la que, dicho sea de paso, la creciente inflación torna cada vez más progresiva
Las comparaciones podrán resultar odiosas en algunos casos, pero en otros pueden ser útiles para, por ejemplo, comprender las diferentes evoluciones de las economías de los países. O para poner en duda supuestas verdades reveladas, como que las retenciones son un instrumento de política económica difundido en todo el mundo, que son una herramienta eficaz para frenar la inflación, que el dólar alto es por sí solo la garantía de la competitividad y que las exportaciones argentinas crecen como en ninguna parte.
La recaudación tributaria de la Argentina se compuso en 2007 de un 31,4 por ciento de IVA, 21,4 por ciento de Ganancias, 12,7 por ciento de cargas previsionales y 10,2 por ciento de derechos de exportación o retenciones, entre los principales rubros. En el caso de Brasil, la recaudación se integró con un 35,7 por ciento por diferentes contribuciones, 27,4 por ciento del impuesto a la Renta y 26,2 por ciento de recursos previsionales.
No, no hay ninguna omisión. El rubro "retenciones" no figura en la amplísima lista de impuestos y contribuciones de la Receita Federal (la AFIP brasileña) y no porque la estructura impositiva del país vecino sea un dechado de virtudes. Para un brasileño las retenciones son las deducciones que se realizan sobre las liquidaciones en las declaraciones de impuestos. A Lula, que de socialismo y distribución del ingreso algo sabe (y lo sabe desde que enfrentaba a la dictadura de Geisel en las fábricas del ABC paulista, mientras otros preferían las inversiones inmobiliarias), no se le cruza por la cabeza que las exportaciones puedan ser gravadas.
Ni tampoco que esas retenciones que se aplican en la vecina Argentina sean una herramienta eficaz para combatir la inflación: desde su reimplantación en 2002 y hasta 2007, el índice de precios al consumidor en nuestro país fue del 107,4 por ciento (tomando en cuenta los cuestionados números del INDEC del último año, pero podría superar el 133 por ciento si se computa la inflación real), más que el doble que el 50,7 por ciento acumulado en Brasil en el mismo lapso.
La fuerza de los hechos obligó al Gobierno a reconocerlo, pero una contradicción lleva a la otra: se aseguró que eso se debe a que Brasil no tiene una política de dólar alto y que los productores de soja de ese país tienen un 15 por ciento menos de rentabilidad que los argentinos. Nuevamente, los "promedios": esos números son el resultado de mezclar a minifundistas chaqueños con los grandes emprendimientos de la Pampa Húmeda, con el mismo nivel de retenciones y cargas impositivas en general pero un rinde absolutamente incomparable.
Los que acusan a los piqueteros del agro de "oligarcas" pueden tomarse el trabajo de averiguar de qué lado esta cada uno de esos productores. Descubrirán que muchos de ellos ni siquiera saben dónde está la Sociedad Rural, en una muestra de los cambios en la economía de los últimos años, en los que la concentración pasó por encima de la representación gremial. Otras muestra de la confusión quedó de manifiesto en la acusación basada en que el 80 por ciento de las tierras está en manos extranjeras. Dato absolutamente cierto, pero que no tiene en cuenta que es el 20 por ciento restante el que realiza los cortes de ruta.
Pero las contradicciones no terminan ahí: los partidarios del dólar "competitivo", al punto de sostenerlo artificialmente alto cuando baja en todo el planeta, no pueden explicar cómo Brasil, con el dólar nominalmente más bajo que hace nueve años, no para de exportar. Desde que la Argentina recurrió a la devaluación y las retenciones en 2002, sus exportaciones aumentaron el 110,9 por ciento, menos de la mitad del incremento de la cotización del dólar. En Brasil, a pesar de que el real continúa apreciándose, las ventas al exterior crecieron el 175,9 por ciento. Por si no bastara esa comparación para demostrar que el "boom exportador argentino" es una falacia, podría agregarse que en el mismo lapso las exportaciones mundiales subieron un 125,2 por ciento. De lo que se desprende que la participación argentina en las exportaciones globales viene en caída (del 0,44 al 0,41 por ciento en seis años), pero en Brasil van en alza (del 0,96 al 1,18 por ciento).
Para el final, la principal contradicción. En su intento por desacreditar al paro agropecuario, la presidenta remarcó que los exportadores venden en dólares y pagan en pesos. Una verdad a medias (según el refranero popular, la peor de las mentiras), ya que muchos insumos son importados, pero que desnuda el viejo truco de los devaluadores: con una moneda local depreciada, disminuyen en la misma proporción los ingresos reales de los tenedores de esa moneda. Y quienes reciben ingresos en pesos, si hace falta recordarlo, son los trabajadores. Del campo, la industria, el comercio y los servicios. A confesión de parte...


enviado por MARTIN JOSE CASSOUS
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